Las cooperativas deben resistir

Pocos indicadores son tan reveladores del funcionamiento de la economía de un país como el consumo de energía eléctrica. Se trata de un servicio que usa tanto la industria como el comercio, los entes públicos como los privados y, además, constituye uno de los consumos básicos de las viviendas familiares.

De ahí que resulta verdaderamente preocupante el notable decrecimiento de la distribución de energía por parte de la cooperativa eléctrica santarroseña. Y lo es por partida doble.

En primer lugar porque revela un deterioro generalizado en la actividad económica y la calidad de vida de los habitantes de la capital pampeana, pero también porque la caída en la distribución origina en la entidad solidaria un severo problema económico.

No es difícil de entender: cualquier actividad que registre pérdida constante de ventas y, a la vez, deba mantener una misma estructura de costos, tarde o temprano verá resentir sus balances.

 

     

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Directora General: Estela del Valle Ramirez